Entre los factores que influyen en un buen rendimiento escolar la visión es uno de los más relevantes. Nuestros ojos son el medio por el que recibimos la mayor cantidad de información del mundo que nos rodea. La visión participa en la práctica totalidad de las tareas educativas.
En el nacimiento las estructuras del sistema visual están ya formadas pero tienen por delante un largo proceso de maduración. El mecanismo de enfoque (acomodación), los músculos oculares y las conexiones neuronales (entre fotoreceptores del ojo y corteza visual en el cerebro) se van perfeccionando a lo largo de los 6 primeros años de vida. Percibir detalles con nitidez es el estímulo principal para que todo el sistema visual se desarrolle con normalidad. Los docentes acompañan y supervisan al niño en el aprendizaje y en el desarrollo de sus habilidades. Por eso, siempre que reciban la adecuada capacitación, pueden ser las personas idóneas para detectar problemas de visión.
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